El zapato de Xi

31 mayo, 2022

China que no está brillando como se esperaba y hoy luce mucho más débil que a principios de año.

El vendado de pies fue una costumbre practicada por las niñas de la dinastía Tang de China para limitar su crecimiento y hacer sus pies lo más pequeños posible. Esto, pues los pies pequeños eran considerados un atributo que impulsaba la atracción física, pero las consecuencias del proceso eran dolorosas y permanentes.

La situación que atraviesa China hoy en día recuerda a esta antigua práctica. Empezar con una enumeración de algunos de los hechos más destacados de lo que está pasando en gigante asiático nos puede ayudar a entender este punto.

China cuenta con una política Zero COVID, la que fue introducida por el gobierno central a principios de la pandemia y ha significado una gran cantidad de cuarentenas extremadamente estrictas, testeos masivos, cierres y prohibición de viajes. Esta política se debe principalmente a que hay un porcentaje muy importante de la población mayor de 50 años que no se ha vacunado y a que las vacunas aplicadas en China, según lo que esgrimen algunos expertos, tienen una menor efectividad.

Algo preocupante es que un reciente estudio de la Universidad de Fudan en Shanghai estima que abandonar la política Zero COVID resultaría en 112 millones de contagios sintomáticos y 1.6 millones de fallecidos. Lo anterior además implicaría que la demanda por cuidados intensivos seria 16 veces la capacidad actual provocando el colapso del sistema de salud. Según un estudio de JPM asumiendo que los asintomáticos son 6 veces los sintomáticos, un cambio de estrategia significaría en torno a USD 800 millones de contagiados.

Esto ha implicado grandes pérdidas para los diferentes sectores de la economía como Real Estate, Construcción, Gamming, Consumo, entre otros. Solo para dar algunos números: 12 desarrolladores han defaulteado este año por un monto de USD 16.7bn en bonos offshore y JP Morgan en su reciente research “Corporate Default Monitor” espera otros USD 15.8bn para finales de año. En el lado “positivo”, esta cifra es menor que los USD 41bn de 2021. MSCI Real state index en China ha perdido en torno a USD 1.5 trillones lo que equivale a más del 30% del GDP de toda Latinoamérica y el caribe.

El segundo factor de cuidado es el del creciente riesgo regulatorio ante una actitud cada vez más hostil del gobierno hacia el sector privado en áreas como la bancaria, tecnología, educación y el rubro inmobiliario.

Por último, sumamos que China se ha resistido a distanciar de Moscú o criticar la invasión a Ucrania. Incluso declarando el 4 de febrero de este año “amistad sin límites”.

Todo lo anterior ha derivado en una China que no está brillando como se esperaba y hoy luce mucho más débil que a principios de año, con el Fondo Monetario Internacional recortando las expectativas a 4,4% mientras nuestros pronósticos internos se han modificado desde un 4,8% a principio de año a un 4% con sesgo a la baja. No menos importante mencionar que el gobierno mantiene una meta oficial de crecimiento económico de 5,5% para este 2022 y sería la única vez en la historia que el gobierno no cumpla su meta de crecimiento después de haberla anunciado (en 2020 no pusieron meta de crecimiento).

Al parecer el vendaje está más apretado que nunca.

Benjamin Rojas, Portfolio Manager de Deuda Emergente, New York.